domingo, 23 de agosto de 2015

La mejor y la peor cita

El siguiente tema me ha hecho darle vueltas a la cabeza y hacer repaso mental. “La mejor y la peor cita que he tenido”. Respecto a la mejor, no he tenido que pensar nada, tengo muy claro cuál ha sido. 

Una noche de mediados de Septiembre, en un hotel del Paseo de la Castellana. Recuerdo perfectamente que estaba en casa, escribiendo una entrada para el blog cuando sonó el teléfono. Una voz educada, un tanto desconfiando, insistiendo en que fuera “discreta” en la manera de vestir. Estaba claro que no me conocía, yo siempre soy discreta, es mi estilo tanto en mi día a día como en estas ocasiones. Recuerdo entrar al hotel hablando por teléfono, habíamos quedado en el bar del hotel, pero no me dio tiempo a llegar. No sé muy bien cómo, él me reconoció en la entrada, colgué el teléfono y fuimos directos a los ascensores. La habitación era grande, a dos alturas con zona de estar con sillones. Nos sentamos y empezamos a charlar. Todo fluía, la conversación (de la cuál ya no me acuerdo), las risas, el feeling, la química… Nos costó dar el primer paso hacía el primer beso, ¡qué tontería! pero una vez que empezamos ya no pudimos parar. Comenzamos a besarnos y a acariciarnos en el sillón, mi ropa tirada y arrugada en el suelo de la zona de estar, súper excitados nos fuimos a la cama. La química era brutal, es increíble como entre dos personas que no se conocen de nada puede surgir esa química, esa magia.
Ya en la cama terminamos de dar rienda suelta al deseo, a la pasión, como si en lugar de habernos conocido hacía menos de una hora fuera un reencuentro.
La cita se terminó y salí de la cama en busca de mi arrugada ropa repartida por el suelo. Comencé a vestirme mientras él me miraba desde la cama, me puse las braguitas, el sujetador, la falda… pero no me dio tiempo a terminar de vestirme. Él también salió de la cama, bajó de la altura de la zona del dormitorio y con un brazo me agarró de la cintura para volverme a besar. Volvimos a encendernos con esa beso y la cita se alargó, mi ropa volvió a quedar de nuevo tirada por el suelo y mientras nuestros cuerpos desnudos una vez más trataban de fundirse. 

No hace falta decir, que esa no fue la última vez que volví a verle, a la semana siguiente, otra llamada y volvimos a encendernos…

En cuanto a la peor, le he dado vueltas a la cabeza pero no soy capaz de identificarla. Imagino que eso es bueno, quiere decir que no he tenido una realmente mala. Me quedaría con dos, miento, tres. Sobre una ya he hablado aquí, soy 100% antidrogas, y cuando alguien me ha propuesto una cita y me ha mencionado el tema siempre he dicho que no rotundamente. Ni me drogo ni quiero estar con gente que se droga. Antes de nada, aclarar, que aquellos que me llaman y mencionan el tema drogas es una parte muy, muy, muy pequeña. Pero hubo un “personaje”, que no mencionó el tema y cuando llegué a la habitación tenía una montaña de coca encima de la mesa. Yo me quería ir de la habitación y este “personaje” se puso en plan agresivo. En lugar de ponerme nerviosa, me relajé y le calmé a él. Le dije que se pusiera cómodo en la cama mientras que yo iba al baño un segundo pero en lugar de abrir la puerta del baño abrí la de la habitación y salí de allí. No puede decirse que fuera una cita, pero podríamos incluirla en la sección de “peores”.

Otra, fue con un chico muy raro. Tendría entre 30 y 35 años y su actitud me hizo sentir muy incómoda. No es que me tratara mal, pero tenía una actitud muy extraña. Tanto que ni siquiera sé como definirla.  No dejaba de hablar de dinero y de presumir de lo que tenía, pero la sensación que me daba era de que había estado ahorrando para poder tener una cita de dos horas conmigo. Trataba de presumir y de fingir tener algo que no tenía. Eso se nota y me hizo sentir muy incómoda. Estoy acostumbrada a moverme en ciertos círculos y a tratar con personas que tienen buenas posiciones sociales y económicas y nunca jamás ninguna de ellas a presumido de dinero. Tenía una amiga que decía: “hablar de dinero es de pobres”. En fin, a este chico se le notaba que estaba tratando de presumir de dinero delante de mi y trataba de hacerme quedar por debajo de él. La cita era de dos horas pero no llegó ni a una, en una de las veces que me dijo algo como insinuando que yo nunca iba a tener tanto dinero como él, me levanté, le devolví el dinero de una hora y le dije que era un fanfarrón, que solo mi bolso y mis zapatos valían más que todo su sueldo de un mes y me fui de allí. Quizás esa última frase sobró pero me puso de tan mal humor…

Y la tercera cita que incluiría en esta sección de peores, fue con un hombre que estaba obsesionado con mi blog. No se portó mal conmigo, ni nada por el estilo, pero su obsesión me hizo sentir muy incómoda. Mi blog a veces puede ser un arma de doble filo, la mayoría de aquellos que se deciden a conocerme es por mi blog. Les gusta lo que ven pero les gusta más lo que leen y les entre curiosidad por conocer a la mujer que escribe estas letras, pero también se corre el riesgo de crearse unas expectativas equivocadas o un personaje mental. La idea del blog es que me conozcáis mejor, dejar ver a la mujer que hay detrás de las fotos con la cara borrosa y eso nunca ha supuesto un problema. Es divertido como muchas veces hablamos de cosas que me han pasado porque las habéis leído en el blog y os hace coger más confianza pero esta persona tenía una cierta obsesión y se había creado un personaje mental que no cuadraba con la realidad. Se había creado en su mente a su Alejandra particular y me hablaba como si fuéramos amantes de largo tiempo. Tenía una actitud extraña hacia mi en ese aspecto y me hizo sentir muy incómoda, cada dos por tres me decía cosas que había escrito en el blog, y susurraba cosas del estilo: “mi pequeña Alejandra otra vez estamos juntos” y cosas por el estilo. Después de aquello pasé una temporada sin escribir en el blog. 


Como veis no hay experiencias realmente malas, pero sí buenas. Esta entrada se ha alargado más de lo habitual por lo que terminaré diciendo que podéis seguir enviando vuestros temas para que escriba sobre ellos, como veis no hay temas tabú. 

4 comentarios:

  1. Menos mal que no hay citas malas... Yo me habría muerto de miedo con el cocainómano y el psico

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  2. Hola Alejandra, me alegro de no estar entre tus peores citas jaja
    Yo tengo curiosidad por algunos temas, aunque alguno ya lo has mencionado:

    - Que te aporta y que te ha enseñado Alejsndra. Hay algo de ti que desconocias , te has descubierto a ti misma de alguna manera?
    - Crees q es posible enamorarse de un cliente y que salga de ahí una relación feliz? No lo digo por mi,eh? No te me asustes, estoy casado y te doblo la edad.
    - y por otro lado, crees que podrías dejar de ser Alejandra, o estas tan enganchada a la adrenalina q te produce que no puedes?
    -esta es delicada... Ojo no me refiero a detalles personales. Quien es tu otro yo, que le gusta, como es, que hace.

    Bicos y gracias por abrirte a tus lectores.

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    1. Apunto los temas y haré una entrada para cada uno de ellos!! Eso sí, paciencia! que se me va acumulando el trabajo!! :)

      Mil besos y gracias por colaborar con mi blog!!

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  3. Pues la verdad es que lo si he conocido a gente que le encanta presumir de lo que tienen . Suelen ser los llamados "nuevos ricos " y se caracterizan por llevar un gran Rolex ( yo soy mas de hublot jaja )en la mano , usar prendas de louis vuitton , Gucci , etc en las que se vea bien el nombre de la marca . Sin embargo por lo que cuentas de este personaje parece que solamente eran un fanfarrón .
    Un beso guapa

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