miércoles, 4 de junio de 2014

El teléfono gruñón

Soy  de las que dice que “si sucede una vez pueda que sea culpa de otro pero si se repite lo mismo varias veces seguramente yo también tenga algo de culpa”.
Después de los acontecimientos del día de hoy he llegado a la conclusión de que hoy se ha cumplido esa norma. Creo que hoy he estado un poco… ¿desagradable? ¿antipática? ¿borde? No se, ha sido un día normal, nada del otro mundo, no me ha pasado nada malo, ni me han dado malas noticias… Nada que haya podido causar esa antipatía pero por algún motivo lo he estado. Me voy a quitar un poco de culpa y diré en mi defensa que “ellos” tampoco han estado muy acertados, pero a comentarios que otros días hubiera ignorado, hoy, han causado reacción.
El primero ha sido a eso de la una de la tarde. Me empieza a vibrar el móvil en el trabajo y corto la llamada. Respondo con un sms en el que digo que estoy en la oficina y que no puedo contestar. La persona me responde con sms en el que me dice: “ven a mi casa, tengo 100€ para invertir” ¿Qué? ¿qué clase de mensaje es ese? ¿Quién te crees que soy? Quizás lo estoy exagerando pero me parece un mensaje bastante peyorativo. Sé que forma parte de este mundillo el lidiar con este tipo de cosas, de gente que pretende tratarte como si por dinero fueras ha hacer cualquier cosa. Habitualmente lo hubiera ignorado pero hoy me ha salido una vena “chula” y prepotente (de la que luego reconozco que no me he sentido muy orgullosa) y le he contestado: “por 100€ yo ni me despeino, sólo quedo con caballeros educados en hoteles de 5 estrellas, no voy a domicilios de cualquiera” Lo sé, no me lo digáis, no es mi estilo, sobre todo lo de “por 100€ yo ni me despeino...” pero ya he dicho que no se que es lo que me ha pasado hoy.
Otra  llamada a eso de las 5 y pico de la tarde. Esta vez la oficina estaba tranquila así que he entado en una sala de reuniones alejada y he cogido la llamada. Le comento a la persona que me llama que estoy en la oficina. Es de esos que hace preguntas que cuya respuesta está los anuncios y que, además, estando en la oficina no quiero responder: que si cuanto mides, que si cuantos años tienes, que si la talla de pecho, que si la tarifa… En otras ocasiones respondo con mi mejor sonrisa telefónica pero hoy,  la respuesta ha sido: “toda esa información esta internet, estoy en la oficina y no puedo estar hablando contigo 1 hora” y he colgado. Lo siento, si lees mi blog lo siento he sido un poco desagradable. Aunque como consejo te diré que evites todas esas preguntas la próxima vez que llames a una chica.
La última, ya fuera de la oficina, otra llamada a eso de las 7, un chico agradable, estábamos hablando bien hasta que me pregunta cuando podemos quedar. Le digo que hoy a eso de las 9 o ya mañana. Insiste en que si puede ser “ahora”, le digo que tengo unas cosas que hacer y entonces me responde: “es que yo soy un chico de momentos, ¿sabes? Si no es ahora…” ¿un chico de momentos? Me ha sonado a chantaje, ahora o nada. Una vez más diré que quizás no lo decía con ninguna mala intención pero hoy  mi mente estaba “guerrera” a la defensiva. Mi respuesta ha sido: “si lees mi blog (me dijo que lo leía) sabrás que yo no soy una chica de momentos, que tengo una vida y que si no es con cierta antelación no organizo citas”. Todo con un tono “pinchón”. Por suerte no se lo ha tomado a mal, hemos seguido hablando, hemos quedado en que le avisaba cuando terminara de hacer lo que tenía que hacer, y me ha llamado de nuevo al ver que yo no contactaba con él. Sé que leerás esto, espero que no te moleste, siento si he sido un poco desagradable y gracias por haberme vuelto a llamar. ¡Tenemos una cita pendiente!
En fin, como veis todos tenemos días y si por si acaso otro día se repite, os pido que no me lo tengáis en cuenta.

Mil besos a todos!

1 comentario:

  1. Todos tenemoa un dia malo en el que estamos muy irritados , lo que tenemos que hacer es tratar de controlarlo

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