lunes, 23 de junio de 2014

Dejarme hacer

Por fin me siento relajada en el sillón a escribir. Tras un día largo en la oficina (ya sabéis, cosas nuevas, la cabeza saturada y dolor de cabeza a la salida) una sesión de gimnasio para descargar tensión, una ducha que ha dejado mis músculos fuera de juego y una cena ligera. Ahora mismo creo que no podría moverme mas allá de la cocina de mi casa, me he dado una paliza en el gym, después del día de hoy me hacía falta.

Ahora lo que me haría falta sería un poco de sexo, retozar entre las sábanas, dejarme hacer. Hoy me apetece que me lo hagan, tumbarme en la cama y dejarme devorar. Que me besen lentamente el cuello, que bajen por mi pecho… Unos brazos que me hagan el amor, el roce de un cuerpo contra el mío, unos brazos, esos brazos cercándome mientras las embestidas me empujan, me cansan, me agotan en una especial de sensaciones, gemidos y placer. Realmente hoy lo necesitaría, acurrucarme después entre los mismos brazos, hablar de cómo ha ido el día y quedarme dormida sin apenas darme cuenta. A pesar de toda la tranquilidad en la que me encuentro, no puedo evitar echar de menos mi huerto. 
Estoy agotada chicos, este fin de semana ha sido de lo más movido, ayer me acosté tarde y hoy ha sido un día largo. En estos momentos en los que físicamente me siento agotada es cuando más me apetecen que me mimen. Voy a cerrar el ordenador y me voy a meter en la cama a leer un rato hasta que me duerma, no creo que tarde mucho. 

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