Llego tarde a clase, necesitaba un café y me he pasado por Starbucks a por uno antes de entrar. Así, con mi café en la mano y mi look de universitaria he entrado en clase. La carpeta en la mano, el pelo suelto, liso, medio despeinado simulando descuido pero en realidad muy cuidado con el bolso grande de clase colgando del brazo.
Mis compañeros están sentados, en la mesa en la que debería estar mi profesora hay un hombre inclinado, moreno, entre 30 y 35, vestido un poco informal pero se nota que ha elegido bien la ropa antes de ponérsela, barba de un par de días, sexy. Levanta la cabeza, me mira. “Llegas tarde”, me dice. “Lo se, lo siento”, respondo, no doy más explicaciones y me siento.
Comienza a hablar, ha habido un cambio, él será mi nuevo profesor en la asignatura.
Comienza a explicar, a medida que habla me voy fijando más en él, llama mi atención. Camina mientras habla, gesticula. Me sonrío mentalmente al observar que tiene la misma manía que yo y que de vez en cuando levanta la mano y se echa el pelo hacia atrás. Me parece mono, me gusta su forma de hablar, de sonreírse. A veces se la traban las palabras, quiere explicar demasiadas cosas, cambia de tema de repente una y otra vez al darse cuenta que se ha dejado algo por contar. Se nota que le gusta lo que enseña, habla con entusiasmo.
Tiene algo que me gusta, cuando me quiero dar cuenta estoy coqueteando con él. De repente me veo preguntando cosas que he entendido, hago como que no entiendo lo que está explicando hasta que se acerca a mi sitio y se pone en cuclillas delante de mí para explicármelo. Aprovecho el momento, me acerco un poco, muy poco, por encima de la mesa, miro al papel como si estuviera tratando de entender cuando en realidad estoy pendiente de sus ojos. Cuando noto que él levanta la mirada la levanto yo también para que se crucen, la sostengo y me sonrío tímidamente bajando la mirada. Tocado, se sonríe él también. Me hace una pequeña broma, me río un poco mirándole de nuevo a los ojos. Tocado otra vez.
Vuelve a la explicación y la clase continúa, tomo apuntes, le miro y de vez encunado nuestras miradas se cruzan. Vuelve sobre lo que supuestamente yo no entendía, me está preguntando como me llamaba, me pilla desprevenida, estaba escribiendo un email en la BlackBerry en lugar de atender. Mi compañera de al lado me da un codazo. Me ha pillado, solo me queda mirarle de nuevo a los ojos y sonreír. “………. Me llamo ………..” sonríe, tocado otra vez.
Apaga las luces y enciende el proyector, así, a la luz del proyector está más sexy aún.
La clase termina, he quedado después de clase y soy a primera en levantarse y recoger.
Al verme tan dispuesta a irme se acerca, pide que nos esperemos un momento, que quiere mandarnos un trabajo para el próximo día. Soy yo la que habla ahora y hace una broma, me mira de nuevo y se ríe.
A la que voy a salir por la puerta me pregunta si he entendido lo que ha explicado. Pienso: “pobre, claro que lo he entendido, solo quería llamar tu atención”. Le digo:”Sí, sí, me lo has explicado muy bien” sonrío de nuevo, sonríe, y me dirijo a la puerta. Antes de salir me giro, me está mirando, le miro de nuevo a los ojos, sonrío de nuevo y le digo: “hasta el próximo día”. Me mira, sonríe y yo bajo la mirada tímida.
Tocado de nuevo, ese giro ha sido genial. No quiero ser presumida, ni presuntuosa, pero dos clase más y estará tocado y hundido. Es cierto eso que dicen que la seducción es un arte y por alguna razón yo la domino muy bien.

Hola preciosa! Eso mismo me pasó hace años con mi profesor de la Autoescuela, pero...Al final no pasó nada, quizás porque yo no quise, quizás las circunstancias... pero fué emocionante mientras duró.
ResponderSuprimirUn besito!
Afortunado desdichado que cae en tus manos despiadadas. Bueno, aún no. Pero creo que sus posibilidades son muy bajas dadas tus habilidades. No seas muy mala con él. O sí, que casi es más divertido.
ResponderSuprimirJugar como te gusta jugar jaja y que mala eres con los hombres que los dejas así
ResponderSuprimirPues ojalá fuese yo ese "desdichado" profesor.... Para caer en tus manos despiadadas y que jugaras conmigo. En fin.... Ya nos contarás el final de la historia. Espero que sea bonito, o al menos emocionante.
ResponderSuprimirBesos